Historia
Ya han pasado 12 años desde aquél día en el que nos comprometimos para que nunca más existan campamentos en nuestro país, y la tarea no ha sido fácil. A pesar del tiempo transcurrido, continúa la urgencia de terminar con la pobreza de los más excluidos, y seguimos pensando que con la fuerza de todos, este es un sueño posible y real en el Chile que todos añoramos.
No queremos que la extrema pobreza se vuelva normal en un país que debe avanzar con todos.
Es así como Un Techo para Chile nace en 1997, cuando el sacerdote jesuita y actual capellán Padre Felipe Berríos SJ,junto a un grupo de jóvenes inquietos por la pobreza que existía en Chile, deciden convocar a personas de distintas carreras y universidades para realizar unas construcciones en Curanilahue, al sur de nuestro país.
La invitación concreta fue a construir 350 casas para familias que vivían en la extrema pobreza. Era un proyecto puntal, no visualizando el futuro, pero el resultado fue un éxito; no sólo por haber entregado una vivienda digna a estas 350 familias, sino también porque los jóvenes y todos los que colaboraron en los trabajos quedaron motivados para hacer cosas aún mayores.
Fue entonces cuando se propuso una meta más ambiciosa: construir 2000 casas antes del año 2000, objetivo que se logró en septiembre de 1999. Fue en ese mismo año cuando el proyecto se nacionalizó, para lo cual se implementaron oficinas regionales en las principales ciudades del país.
Se cerraba así el proyecto con la meta cumplida…
Paralelo a todo este trabajo, y ante la experiencia recogida por el trabajo de voluntarios y pobladores de campamentos, surgen dos áreas claves dentro de Un Techo para Chile: Habilitación Social y Vivienda Definitiva.
Ambas entienden lo necesario de las herramientas integrales que se les entrega a las familias como respuesta a una necesidad urgente y real, donde la participación de ellas mismas es clave para lograr un avance en su propia realidad.
Así, sin pensarlo, llegamos al último paso dado; el del proceso de construcción de la vivienda definitiva, el cual es entendido como una última etapa de la creación de barrios sustentables y seguros para las familias.
A partir de la consolidación de este modelo de trabajo, es que la fundación se plantea una meta mucho más grande que las anteriores: erradicar todos los campamentos de nuestro país al Bicentenario de Chile. De esta urgencia es que nace el lema “2010 sin campamentos”, explicitando que los jóvenes no permitirán que en el año en el que se celebran 200 años de independencia, sigan viviendo familias en campamentos, la expresión máxima de exclusión.
Durante el 2001, dado los desastres naturales en El Salvador y luego en Perú, es que junto a universitarios de esos mismos países, nace Un Techo Para mi País.
Actualmente, existen 15 países en Latinoamérica formando parte de esta institución, y se sigue con proyecciones de expansión a más países. Además se sigue trabajando por la meta del “2010 sin campamentos”, esperando de esa forma terminar de forma definitiva con los campamentos en nuestro país, y convertirnos en el primer país en el continente en cumplir con esta meta.
